Patatas a la Ibercaja (Patatas a la Riojana con chorizos).

Llevo un tiempo con la mosca detrás de la oreja con el banco. Ese dónde uno llega y se sienta…y por supuesto  “se siente” (o eso dicen…). Y no es que lo diga sólo yo. Así que esta mañana he decidido cocinar algo mientras me deleitaba imaginando cuál era la respuesta adecuada para el próximo capítulo de la Divina Comedia que me tienen montada en la cuenta que más que cuenta, parece un cuento. Chino, por supuesto, así que mientras cocino, recochino, y  en este recochineo colectivo, me encuentro esta receta  llena de sabias palabras que no podían haberlo expresado mejor (inspiración divina…comedia).  Así que ahora, dispuesta a comerme a los chorizos con patatitas (lease patatas a la Ibercaja), sigo preguntándome por qué el carnicero me ha mirado así cuando le he dicho que en el banco, aparte de los chorizos, se vendía el cerdo entero…

Y cómo este no es un plato que se sirva frío, yo voy a meter también la cuchara:

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Textos anónimos o no.

Ya no estoy segura de si estas palabras son mías, de alguien que decía ser un vampiro pero sólo sabía morder en la cara, si ambas respuestas son correctas, o si ni siquiera tienen dueño. En cualquier caso era imprescindible dejarlas aquí escritas también, por ese verano sin tiempo ni lugar definidos del que tengo un bonito recuerdo después de una eternidad:

Nadie sabe cómo se conocieron, ni siquiera quienes eran. Hay quién dice que son simplemente lánguidas sombras que se mecen al compás de las olas del mar, noche tras noche, junto a la silueta de un viejo catamarán. Pero durante las noches de verano, cuándo la luna llena alumbra sus rostros, pueden distinguirse sus caras. Son jóvenes y sólo se les ve reír sin cesar, como si se tratara de cuatro almas que se quedaron atrapadas por siempre en su propio paraíso.

Tampoco han podido acercarse nunca a ellos, el misterio de la noche les protege, envolviéndolos en un ensueño que nadie osaría atravesar. Quizá por temor, o porque el mar ruge enfurecido cada vez que alguien lo intenta…

Hay muchas leyendas en torno a ellos y los más viejos aseguran que son los fantasmas de cuatro jóvenes que se atrevieron a desafiar al mar subidos a un catamarán, y nunca nadie les vio regresar de nuevo.

Pero mientras todos se preguntan cuál será la realidad en torno a esto, unos ancianos caminan de la mano por la orilla de la playa, sabiendo que en realidad sólo se trata de ellos mismos y sus propias sombras. De aquel verano del noventa y pico, de sus recuerdos, que gracias a la llama del amor se mantuvieron intactos hasta que los necesitaron de nuevo. Tan sólo quisieron hacerse inmortales, y lo consiguieron.

Tavernes.

Verano 1995.

Historias escritas bajo una luna con forma de huevo.

Un@ amig@ que te quiere, siempre inventa para ti las palabras adecuadas.

Al dueño de mis palabras:

No me daba cuenta de que eras mi media naranja, porque ambos somos una naranja entera. Te lo repito, aunque tú creas que hasta ahora no te lo había dicho: siempre has sido el dueño de mis palabras, hasta de las que no te cuadran. Cuando quieras puedes leerlo. Para cuando me entiendas, que lo harás algún día: me encanta hacerte de rabiar. Aunque pienses que es al revés y hasta ahora no hubieras caido… Algo así como que de tanto perseguir al sol, al final me ha alcanzado. Y eso solo es posible si cada uno de nosotros somos una parte de algo. Y yo te estoy pidiendo que tu seas mi media naranja entera.

Estoy enamorada de ti porque  eso le da coherencia a mi mundo. Y mi mundo he querido enseñártelo a través de mis palabras. El día que tengan sentido para ti, verás que siempre has sido todas tuyas, aunque parecieran de otro.

Así que esto de que te amo no es nuevo, aunque yo nunca te lo hubiera dicho. Lo mismo si que lo he hecho y tu no me leias 😉

Pero si me entiendes algún día te habré salvado sin darme cuenta, como hiciste tu previamente conmigo sin ni siquiera haberte enterado. ¿que cómo es posible esto? Pura magia 😉

La luna no tiene un lado oscuro. Sólo necesita que la quieran. Me lo dijo su cara oculta 😉

Me encantararía que siguieras formando parte de mi vida siempre:

El Renacimiento

He llegado a un punto de mi existencia, en el que todo me parece cómico. Cuando era pequeña me gustaba ver series en la tele, comedias americanas  si no recuerdo mal. Y ahora que soy una adulta, creo que reproduzco inconscientemente esos capítulos en mi existencia cotidiana. Y esto, entre otros miles de cosas, me resulta cómico.

Nunca me han gustado las normas, siempre he sido rara, fuera de lo común, para bien y para mal. Y me alegro por ello, en realidad siempre he sido una provocadora y no me gusta pasar desapercibida.. Pero ahora concretamente, a día de hoy, me sorprendo de mi misma del extremo al que lo estoy llevando todo. Y eso, me resulta más cómico todavía. Será por las circunstancias, no se, cualquier día dedicaré otra entrada de blog para profundizar en los motivos concretos que me han traído hasta aquí, esos motivos que considero maravillosos porque aquí exactamente es donde quiero estar. Pero hoy prefiero no andarme por las ramas, si acaso me columpiaré en ellas….

Y el punto en el que estoy es exactamente ese: la Vida para mi es Risa, es Luz, es Belleza, Alegría, Amor, Bondad…y el ser humano y el resto del planeta son algo absolutamente extraordinario a lo que debemos cuidar como si se tratara de nosotros mismos. Y en este punto, es donde, si me leyera algún allegado), pensaría “estas son las consecuencias de la marihuana…”. Pues si esto es así, ¡bendita Maria! (si ya lo decía la Biblia…) Y como ya he dicho que soy rarita, he decidido abrir de par en par una ventana virtual a quién quiera formar parte de mi público (porque  las puertas de mi casa, hace ya tiempo que las tengo abiertas). Así, si sus consecuencias a largo plazo son el acabar llena de rastas en algún rincón extraño del planeta, al menos habrá testimonio escrito de todo ello.

Pero si mi propia opinión cuenta, diré que esa no es esa la causa, sólo una más entre mil consecuencias. Consecuencias de haber elegido libremente “caminar siempre hacia la luz”. Y es que esta frase que supongo que habré leido por ahí en cualquier parte lleva resonando en mi cabeza desde hace algo más de un año y eso ha debido provocar que la convierta en mi mantra de manera inconsciente. Sin que ello tenga la más mínima connotación religiosa, lo aclaro. Más que nada para que nadie piense que me he vuelto rematadamente loca, cosa que tampoco debería preocuparme mucho cuando se que ya hay mucha gente que lo piensa.

Y es que un día cualquiera, porque sí, porque cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo (y este ha sido un año muy “ocioso” en el sentido usual de la palabra, aunque a discutir esto bien podría dedicar otra entrada de blog)), un día normal y corriente elegí no creerme NADA de lo que me habían contado. La gente normal elige un coche, una marca de champú,  un piso, un novio (y yo en su momento fui medianamente normal), pero yo ese día decidí elegir la luz. Y elegir la luz, lo bueno, lo bello, lo positivo implica ir cambiando paulatinamente de creencias, de hábitos, de valores, hasta que un día te das cuenta de que TÜ has cambiado sin darte cuenta (que paradojico). Ha cambiado radicalmente tu visión del mundo, tu vida, tu entorno, y con ello TODO LO QUE TE RODEA. Y la vida de pronto se parece más a un cuento, a un chiste, está todo lleno de magia, como si todo si reordenara y la tierra hubiera empezado a girar del revés (otra frase que habré leído por ahí…)

Y ante esta tesitura tienes dos opciones: creerte que el mundo funciona como te han contado (cosa que en mi caso no estaba funcionando y además esta vida es muy corta como para “estudiar” lo que ha dicho todo el mundo en todas las áreas durante siglos de historia y además yo soy muy picaflores) o no creerte nada y empezar a basarte en tu humilde experiencia que es lo que te ha funcionado hasta el momento. Pero esta segunda opción es osada (lo sé, adoro los retos) y extremadamente arriesgada (y aquí es donde piensan lo del batacazo…), Y teniendo en cuenta que yo partía de unas circunstacias “normales” (trabajo, familia, coches, seguros, hipoteca, alquiler y un largo etcetera de responsabilidades) , tienes que saber “jugar muy bien tus cartas” para compatibilizar lo anterior con lo nuevo y hacer las cosas también con cabeza. Y como en ese sentido, mis responsabilidades asumidas en el pasado están más que atendidas y puedo decir que “me sobra cabeza”, también me permito el lujo de aprovechar la circunstancia para afirmar que en mi vida a día de hoy manda el corazón (y por fin veo que no son incompatibles).

Y como estoy tan entusiasmada y ya no abarco tantas cosas, he decidido reunir todo en un único blog. A priori, mi hábito de pensamiento adquirido durante 35 añazos, me sugiere que esto va a ser el caos. Pero ahora ya no tengo miedo a ciertas vocecitas de mi conciencia (o in-conS-ciencia), se que ellas también están alienadas por la costumbre, Y entonces es cuando decido no volver a tenerlo nunca, porque ese miedo no es otra cosa que miedo a nosotros mismos y a nuestras infinitas posibilidades. Hasta ahora había hecho varios intentos de reunir mis aficiones en un sólo blog, SIMPLIFICAR, porque creo que llevo años buscando esto sin darme cuenta a todos los niveles de mi vida. Pero ahora que no lo busco, en este estado REAL de bienestar que implica el “todo podría valer”, es cuando creo que por fin lo estoy consiguiendo.

Por primera vez en mi vida empiezo a ver equilibrio, armonía, una especie de orden extraordinario subyacente a todas las cosas y que tiene poco que ver con lo que hasta ahora me habían dicho. Me lo estoy encontrando sin querer, de sopetón, de la manera más tonta. Y entonces el miedo, el acojone de gritar a cara descubierta sin ocultarte que tú ves el mundo de otra manera y has decidido llevarlo al extremo, se convierte en incertidumbre y tú decides abrazar esa incertidumbre. Y compruebas que te gusta hacerlo, que te sientes fuerte, segura, cómoda, convencida, y entonces no te importa que a estas alturas ya te hayan colgado todas las etiquetas habidas y por haber, porque por fin estás creyendo de verdad en algo y aunque suene a tópico, cuando empiezas a creer, empiezas a crear un mundo en torno a esas creencias nuevas.

Un mundo extraordinario regido por misteriosas leyes también extraordinarias, y que curiosamente funciona con una extraordinaria productividad que a mi juicio no tiene absolutamente nada que envidiarle a la realidad derrotada y moribunda en la que vivimos. Un mundo lleno de seres extraordinarios (aunque muchos no lo sepan), que me gustaría que hicieran este viaje a no se dónde conmigo, para que vieran que así también funcionan las cosas aunque lleven toda la vida haciéndonos pensar lo contrario.

Hasta aquí bien, nada nuevo que no haya hecho nadie hasta este momento, vete tu a saber dónde estaré ya encasillada a estas alturas de el texto. Pero como cada uno somos único y todos tenemos mucho que ofrecer al mundo, yo también voy a hacerlo de cero, en este único blog, desde este momento, a cara descubierta, con nombre y apellidos, con mucha incertidumbre y ningún miedo. Y que salga el sol por donde quiera.

Y tú, Anónimo,  puedes quedarte si quieres, en este Arca de Noa cabe todo, igual que cabe ese otro Anónimo (que pudo ser cualquiera porque ni siquiera le pongo cara) que un día tiró chinitas contra el cristal opaco de la burbuja en la que yo estaba encerrada cuándo empezó todo esto.

Sólo puedo decirte que mi objetivo este 2015 es que todas mis acciones, desde la más simple, vayan orientadas a crear belleza. Porque he dejado de creer en el infierno (en el infierno que todos estamos viviendo, en la decadencia). y he decidido ignorarlo, como si no existiera. Ahora tengo un largo trabajo por delante para transformar mis propias miserias, que esas si que están al alcance de mi mano.Y a ver que pasa. Porque esto  es lo que me hace feliz y a esta vida venimos solo a eso.

“Es necesario reconciliarse primero con uno mismo para poder reconciliarse con el resto del planeta”.

Momentos

Y ya casi al cierre de este breve paréntesis, de este eterno corte de mangas a la vida, columpiándome entre las opciones con los pies de plomo y el corazón desbocado, empiezo a hacer balance de todos los adioses y todos los reencuentros.

Y me pregunto donde me lleva esta vez este círculo vicioso, este eterno retorno tan mio que no entiendo, este sí pero no categórico y rotundo, éste lo sé pero tengo miedo.

Y la paciencia me susurra que confíe en ella mientras no se demuestre lo contrario, pero yo me niego a escucharla por contradicciones muy lógicas. 

Y decido partir al lugar del que nunca me he movido, sabiendo que los adioses no suman más que los reencuentros, que son menos. Y sé que he sido un tanto perezosa cargándome la vida entera a las espaldas y le gruño a carcajadas al tiempo, que hace tiempo que  se detuvo, que no me deje la pasión en números rojos y el alma al descubierto.

Y mis principios no me permiten mas finales, ni mis fines buscan los medios,así que me pregunto qué pasará mañana sabiendo que no me importa la respuesta.

Y en medio de este caos cuadriculado, me pregunto si te quiero, que no creo, y lo único que sé es que en este momento te regalaría un momento cualquiera, el que tu quisieras, para que lo hiciéramos eterno.

Palabras

Él, que le gustaba poco hablar, era el dueño de todas las palabras.

Sólo él podía colorearlas, les daba voz y las convertía en agua. Y cuando quería las estrellaba contra las rocas para hacerlas añicos y que no le estorbaran.

Nacían todas en algún rincón de sus ojos, juguetonas, ambiguas como su mirada, disfrazadas de pregunta que parece que no dice nada. Y las suspendía en algún punto si quería estrangularlas…

Las palabras eran solo suyas, todas suyas, y cuando él se despistaba, ella las desdibujaba en canciones para liberarlas. Y volaban…Y él, que era su dueño, tenía que perseguirlas porque se le escapaban.

Si quería huir de ellas, las convertía en duda, les robaba la magia y no permitía que le acariciaran.

Porque eran tan suyas que podía hacer con ellas lo que le diera la gana.

Podía hacerlas jirones si quería, podía callarlas, o convertirlas en grito y coserlas a sus talones para que su sombra las aullara a sus espaldas.

Él era el dueño de las palabras, de los susurros , de los misterios que maquillan la luna llena, de las mentiras y las verdades, de los cuentos, de las frases, de los sueños escurridizos, de los secretos, de cada súplica, de todos los sies los noes y los tal vez, de la musica, de la risa, del corazón distraído y de los hechizos.

En su reinado de letras, tan grande como su alma, él era el dueño de las palabras y de todo lo que expresaban. Era su único dueño, eran todas suyas, hasta las que callaba, dueño de cada una de ellas…

…por haberle dado vida a la voz que se arriesgaba a morir en su silencio cada vez que se atrevía a pronunciarlas.