Patatas a la Ibercaja (Patatas a la Riojana con chorizos).

Llevo un tiempo con la mosca detrás de la oreja con el banco. Ese dónde uno llega y se sienta…y por supuesto  “se siente” (o eso dicen…). Y no es que lo diga sólo yo. Así que esta mañana he decidido cocinar algo mientras me deleitaba imaginando cuál era la respuesta adecuada para el próximo capítulo de la Divina Comedia que me tienen montada en la cuenta que más que cuenta, parece un cuento. Chino, por supuesto, así que mientras cocino, recochino, y  en este recochineo colectivo, me encuentro esta receta  llena de sabias palabras que no podían haberlo expresado mejor (inspiración divina…comedia).  Así que ahora, dispuesta a comerme a los chorizos con patatitas (lease patatas a la Ibercaja), sigo preguntándome por qué el carnicero me ha mirado así cuando le he dicho que en el banco, aparte de los chorizos, se vendía el cerdo entero…

Y cómo este no es un plato que se sirva frío, yo voy a meter también la cuchara:

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Bizcocho de Kit Kat

“Un bizcocho sin harina” fue lo primero que pensé al ver esta receta (seguramente existan mil más, pero para mi ha sido el primero). O lo mismo se ha olvidado en la receta original (jaja), no se, el caso es que así está bueno. La verdad es que yo no definiría exactamente como un bizcocho, pero tiene tanto éxito que le podemos perdonar el nombre. “Viste” (de vestir…) más que un bizcocho de desayuno o merienda, a mi me pega como postre (además de los socorridos, de los camaleónicos, que te sirven tanto para un cumple infantil como para una cena de navidad).

De esta receta me gustan tres cosas. La primera, su éxito, que ya lo he dicho. A mi personalmente no me apasiona. Pero no me apasiona el dulce en general, por lo que soy muy exigente (o muy particular) a la hora de ser fan de un dulce en concreto. Pero en mis círculos gusta mucho.La verdad es que es original, no es la típica tarta o bizcocho…

La segunda, su sencillez: ingredientes fáciles de encontrar y muy asequibles. Vamos, que si te decides a hacerlo a última hora, vas un momentito a la tienda y solucionado (tampoco requiere de un reposo posterior largo, simplemente enfriado. Además es muy versátil. Si ya de por sí gusta a los amantes del chocolate, imagínate si cambiamos el chocolate Nestlé Postres Intenso por otro que nos guste más. Y no te digo nada si dejamos volar la imaginación a la hora de decorarlo….porque realmente lo único que tiene de “kit kat” es la decoración. Pero se me ocurre sustituirlo por bolas de tres chocolates del mercadona rellenas de cereales y….uhmmm…delicious!. También da mucho juego en cuanto a la decoración de las porciones individuales (sólo con las barras de kit kat ya queda chulo, pero le puedes añadir unas hojas de menta, algún fruto rojo fresco o cualquier cosa que se te ocurra ya que estos colores destacan con el del chocolate negro). Aprovecho ahora que estoy hablando de la decoración, para decir que yo las barritas de kit kat las coloco justo cuando saco el bizcocho del horno. si lo hago antes, se me hunden demasiado y tengo que poner otras encima, por lo que resulta cargante. Y si lo hago mas tarde, el bizcocho se enfría y no puedo hundirlas.

Y la tercera cosa, para mi la más importante de todas: su textura y aroma. Yo derrito el chocolate a fuego muy bajo (en vitrocerámica) dando vueltas con cuchara de madera. Mezclo y monto los ingredientes con varillas eléctricas de una batidora normal y lo horneo en un molde metálico rectangular desmoldable con un a base un poco mas ancha que la base de una caja de zapatos corriente. Unto el molde de mantequilla y le rocorto un rectángulo de papel vegetal del tamaño de la base (que “pego” con la mantequilla al fondo del molde porque sino luego no hay quien saque las porciones sin que se rompan) y le pongo tantas barritas de kit kat como porciones individuales quiero sacar. Normalmente le doblo los ingredientes del bizcocho para que me quede más alto, ya que mi molde es grande

Pero ¿qué tienen que ver estas indicaciones con a textura y el aroma? Para mi esta es una receta fácil pero, como muchas en repostería, hay que hacerla con mimo. Y yo a ésta en concreto, le pongo mas mimo de lo normal, porque cuanto más lo hago, más agradecida es en cuanto a texturas y aromas durante su elaboración y degustación. Y es que  es un placer para los sentidos desde que te pones a cocinar: el olor a chocolate que inunda la casa y, si me apuras, el portal; la textura cuando lo fundes: cremosa, brillante…; el merengue, la delicadeza con la que vas incorporando los ingredientes de la masa final para conseguir una textura semi cremosa, semi espumosa; ver como se van mezclando los colores;comprobar como va subiendo dentro del horno y saber que está listo en ese momento exacto el el que el horno empieza a emitir un intenso aroma a chocolate y tu te asomas por el cristal y piensas que tanto su color como su textura (esponjosa) son perfectos (cuidado no se te queme, que es chocolate). Si durante toda la receta estás concentrad@ tanto en las texturas como en los aromas, además de ser un auténtico deleite para los sentidos, sabrás exactamente cuando esta “listo” cada paso. Porque las texturas de este dulce hablan por si mismas cuando las consigues.

Aquí os dejo el enlace a la receta original y la foto de cómo me ha quedado a mi :

Bizcocho de kit kat