El Renacimiento

He llegado a un punto de mi existencia, en el que todo me parece cómico. Cuando era pequeña me gustaba ver series en la tele, comedias americanas  si no recuerdo mal. Y ahora que soy una adulta, creo que reproduzco inconscientemente esos capítulos en mi existencia cotidiana. Y esto, entre otros miles de cosas, me resulta cómico.

Nunca me han gustado las normas, siempre he sido rara, fuera de lo común, para bien y para mal. Y me alegro por ello, en realidad siempre he sido una provocadora y no me gusta pasar desapercibida.. Pero ahora concretamente, a día de hoy, me sorprendo de mi misma del extremo al que lo estoy llevando todo. Y eso, me resulta más cómico todavía. Será por las circunstancias, no se, cualquier día dedicaré otra entrada de blog para profundizar en los motivos concretos que me han traído hasta aquí, esos motivos que considero maravillosos porque aquí exactamente es donde quiero estar. Pero hoy prefiero no andarme por las ramas, si acaso me columpiaré en ellas….

Y el punto en el que estoy es exactamente ese: la Vida para mi es Risa, es Luz, es Belleza, Alegría, Amor, Bondad…y el ser humano y el resto del planeta son algo absolutamente extraordinario a lo que debemos cuidar como si se tratara de nosotros mismos. Y en este punto, es donde, si me leyera algún allegado), pensaría “estas son las consecuencias de la marihuana…”. Pues si esto es así, ¡bendita Maria! (si ya lo decía la Biblia…) Y como ya he dicho que soy rarita, he decidido abrir de par en par una ventana virtual a quién quiera formar parte de mi público (porque  las puertas de mi casa, hace ya tiempo que las tengo abiertas). Así, si sus consecuencias a largo plazo son el acabar llena de rastas en algún rincón extraño del planeta, al menos habrá testimonio escrito de todo ello.

Pero si mi propia opinión cuenta, diré que esa no es esa la causa, sólo una más entre mil consecuencias. Consecuencias de haber elegido libremente “caminar siempre hacia la luz”. Y es que esta frase que supongo que habré leido por ahí en cualquier parte lleva resonando en mi cabeza desde hace algo más de un año y eso ha debido provocar que la convierta en mi mantra de manera inconsciente. Sin que ello tenga la más mínima connotación religiosa, lo aclaro. Más que nada para que nadie piense que me he vuelto rematadamente loca, cosa que tampoco debería preocuparme mucho cuando se que ya hay mucha gente que lo piensa.

Y es que un día cualquiera, porque sí, porque cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo (y este ha sido un año muy “ocioso” en el sentido usual de la palabra, aunque a discutir esto bien podría dedicar otra entrada de blog)), un día normal y corriente elegí no creerme NADA de lo que me habían contado. La gente normal elige un coche, una marca de champú,  un piso, un novio (y yo en su momento fui medianamente normal), pero yo ese día decidí elegir la luz. Y elegir la luz, lo bueno, lo bello, lo positivo implica ir cambiando paulatinamente de creencias, de hábitos, de valores, hasta que un día te das cuenta de que TÜ has cambiado sin darte cuenta (que paradojico). Ha cambiado radicalmente tu visión del mundo, tu vida, tu entorno, y con ello TODO LO QUE TE RODEA. Y la vida de pronto se parece más a un cuento, a un chiste, está todo lleno de magia, como si todo si reordenara y la tierra hubiera empezado a girar del revés (otra frase que habré leído por ahí…)

Y ante esta tesitura tienes dos opciones: creerte que el mundo funciona como te han contado (cosa que en mi caso no estaba funcionando y además esta vida es muy corta como para “estudiar” lo que ha dicho todo el mundo en todas las áreas durante siglos de historia y además yo soy muy picaflores) o no creerte nada y empezar a basarte en tu humilde experiencia que es lo que te ha funcionado hasta el momento. Pero esta segunda opción es osada (lo sé, adoro los retos) y extremadamente arriesgada (y aquí es donde piensan lo del batacazo…), Y teniendo en cuenta que yo partía de unas circunstacias “normales” (trabajo, familia, coches, seguros, hipoteca, alquiler y un largo etcetera de responsabilidades) , tienes que saber “jugar muy bien tus cartas” para compatibilizar lo anterior con lo nuevo y hacer las cosas también con cabeza. Y como en ese sentido, mis responsabilidades asumidas en el pasado están más que atendidas y puedo decir que “me sobra cabeza”, también me permito el lujo de aprovechar la circunstancia para afirmar que en mi vida a día de hoy manda el corazón (y por fin veo que no son incompatibles).

Y como estoy tan entusiasmada y ya no abarco tantas cosas, he decidido reunir todo en un único blog. A priori, mi hábito de pensamiento adquirido durante 35 añazos, me sugiere que esto va a ser el caos. Pero ahora ya no tengo miedo a ciertas vocecitas de mi conciencia (o in-conS-ciencia), se que ellas también están alienadas por la costumbre, Y entonces es cuando decido no volver a tenerlo nunca, porque ese miedo no es otra cosa que miedo a nosotros mismos y a nuestras infinitas posibilidades. Hasta ahora había hecho varios intentos de reunir mis aficiones en un sólo blog, SIMPLIFICAR, porque creo que llevo años buscando esto sin darme cuenta a todos los niveles de mi vida. Pero ahora que no lo busco, en este estado REAL de bienestar que implica el “todo podría valer”, es cuando creo que por fin lo estoy consiguiendo.

Por primera vez en mi vida empiezo a ver equilibrio, armonía, una especie de orden extraordinario subyacente a todas las cosas y que tiene poco que ver con lo que hasta ahora me habían dicho. Me lo estoy encontrando sin querer, de sopetón, de la manera más tonta. Y entonces el miedo, el acojone de gritar a cara descubierta sin ocultarte que tú ves el mundo de otra manera y has decidido llevarlo al extremo, se convierte en incertidumbre y tú decides abrazar esa incertidumbre. Y compruebas que te gusta hacerlo, que te sientes fuerte, segura, cómoda, convencida, y entonces no te importa que a estas alturas ya te hayan colgado todas las etiquetas habidas y por haber, porque por fin estás creyendo de verdad en algo y aunque suene a tópico, cuando empiezas a creer, empiezas a crear un mundo en torno a esas creencias nuevas.

Un mundo extraordinario regido por misteriosas leyes también extraordinarias, y que curiosamente funciona con una extraordinaria productividad que a mi juicio no tiene absolutamente nada que envidiarle a la realidad derrotada y moribunda en la que vivimos. Un mundo lleno de seres extraordinarios (aunque muchos no lo sepan), que me gustaría que hicieran este viaje a no se dónde conmigo, para que vieran que así también funcionan las cosas aunque lleven toda la vida haciéndonos pensar lo contrario.

Hasta aquí bien, nada nuevo que no haya hecho nadie hasta este momento, vete tu a saber dónde estaré ya encasillada a estas alturas de el texto. Pero como cada uno somos único y todos tenemos mucho que ofrecer al mundo, yo también voy a hacerlo de cero, en este único blog, desde este momento, a cara descubierta, con nombre y apellidos, con mucha incertidumbre y ningún miedo. Y que salga el sol por donde quiera.

Y tú, Anónimo,  puedes quedarte si quieres, en este Arca de Noa cabe todo, igual que cabe ese otro Anónimo (que pudo ser cualquiera porque ni siquiera le pongo cara) que un día tiró chinitas contra el cristal opaco de la burbuja en la que yo estaba encerrada cuándo empezó todo esto.

Sólo puedo decirte que mi objetivo este 2015 es que todas mis acciones, desde la más simple, vayan orientadas a crear belleza. Porque he dejado de creer en el infierno (en el infierno que todos estamos viviendo, en la decadencia). y he decidido ignorarlo, como si no existiera. Ahora tengo un largo trabajo por delante para transformar mis propias miserias, que esas si que están al alcance de mi mano.Y a ver que pasa. Porque esto  es lo que me hace feliz y a esta vida venimos solo a eso.

“Es necesario reconciliarse primero con uno mismo para poder reconciliarse con el resto del planeta”.

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